Y justo ahí cuando la verdad estaba a un suspiro. La puerta de la cafetería se abrió de golpe, dejando a Emily a la vista de los que estaban allí.
Con el paso acelerado, el maquillaje fresco, los ojos encendidos de furia como si hubiera corrido por todo el hospital. Como si supiera exactamente dónde encontrarlo. Como si la urgencia la hubiera consumido por dentro hasta llevarla a esa escena.
El corazón de Leonor cayó al suelo tan pronto como la vio, pero el de Gabriel se incendió.
Emily los l