Las buenas noticias no tardaron para Leonor, Clara había sido dada de alta y aquellos días trágicos de hospital solo serían un mal recuerdo para todos.
—¡Puedo ir a la playa! —Saltaba Clara de alegría, aunque era Leonor quien estaba más emocionada por ver a su niña siendo la misma de siempre con esa energía que desbordaba por doquier.
Llamó a Gabriel para darle las buenas nuevas y, por supuesto, él se apresuró a ir al hospital para recoger a su hija.
Tomás después de desaparecer por días llegó al hospital, traía al gatito de Clara y con su presencia, una disculpa sincera para Leonor y Gabriel. Misma que ambos aceptaron marcando el final de una amistad.
—¿Qué haremos primero mamá? —preguntaba Clara saltando tomada de la mano de Leonor.
—Iremos a descansar a casa de los abuelos y después veremos.
A Clara no le gustaba mucho la idea, pero no había mucho que ella pudiera hacer más que aceptar la propuesta.
Al día siguiente Gabriel llegó a casa de los padres de Leonor, no estaban mu