La madre de Gabriel se marchó en el auto junto a los policías, dejando tras de sí un silencio filoso que se clavó directo en la piel de todos.
Leonor siguió con la mirada el auto hasta que desapareció a lo lejos. Volvió su mirada a su mano donde estaba el sobre de la demanda.
Su respiración se volvió irregular, como si el aire se negara a entrar de nuevo a sus pulmones.
Cuando por fin volvió la mirada hacia Gabriel, lo hizo con una mezcla de terror, incredulidad y un dolor tan puro que él sint