Emily había dejado claro que no jugaría limpio, que estaba dispuesta a todo y Leonor no podía permitirse subestimarla ni un segundo. No sabía cómo había llegado a esto, si lo único malo que había hecho, y si así podía llamarse, fue llevar a su hija Clara al hospital. Nunca pensó que un encuentro con su pasaba iba a llevarla a tantos problemas.
Ella debía cuidar y proteger a su hija, pero ahora, ella era parte de una obsesión absurda. No había más explicación para lo que Emily estaba haciendo.