224. RESISTE AMOR
TRINITY
—Bebe, mi amor… bebe de mi vida… —unos labios se pegaron a los míos cuarteados.
Mi boca fue abierta por la presión de unos dedos; algo caliente y vibrante se vertió en mi lengua, rodando por mi garganta.
Me alimentó así varias veces, desde su boca a la mía.
Tragaba cada vez con más prisa, parecía que moría de hambre por la sensación de vacío que siempre tenía en mi estómago.
Pero ahora, ese poderoso líquido vital era mi mayor antojo; nutría a mis cachorros que lo devoraban famélicos.
Se