225. EL JUICIO DE UN TRAIDOR
MÓNICA
—Nena, siéntate un momento, vas a hacer un camino en la baldosa —Henry intentó tomarme del brazo, pero seguí en mi caminata.
Mis ojos miraban obsesivamente hacia la puerta blanca del laboratorio, tenía destrozado el labio inferior de tanto pellizcármelo entre los dientes.
Los segundos parecían convertirse en horas, como estos días donde hemos tenido que cuidar de Trinity.
Tengo miedo, verla consumiéndose tan rápido como una vela que se apaga ha sido devastador, y eso que soy personal