201. CAMBIO DE DUEÑO
NARRADORA
Sería fácil quitársela de encima, pero Fiona le acertó un golpe, justo en las costillas que Nathan casi le había fracturado.
—¡Aaagggrr, maldit4 desgraciada! — lucharon encarnizadamente.
El lobo del secretario iba a salir a desgarrarla, pero solo bastó que las manos de Fiona se aferraran a sus sienes.
Harold miró hacia arriba con algo de terror en sus ojos.
Vio una luz brillando desde las manos de la lupina y, lo que era peor, lágrimas, lágrimas cayendo de las pupilas lobunas encima d