200. DOBLE ESPÍA
NARRADORA
Fiona no se podía creer cuando fue sacada de su habitación brutalmente por los guerreros del Concilio.
Pero menos cuando vio al hombre que orquestaba toda esta detención en su contra.
—Dime dónde está tu hijo y el barco —Harold le preguntó cuando se encerraron solos en el despacho del Alfa.
Fiona, amarrada y de rodillas sobre la alfombra, lo miraba con odio.
Él hablaba entre dientes, rabioso del dolor intenso, aguantado, sudando a raudales y resistiendo a duras penas.
Todo por culpa d