18. DESEO QUE ME NECESITES
TRINITY
—¡Espere, señorita Miller!
—¡Yo me voy adelantando!
Me arrojé prácticamente del auto en marcha y comencé a correr lo más rápido que pude.
Llegué a la recepción y pregunté por mi hija, buscando a Mónica por todos lados.
Subí hasta el tercer piso como me indicaron y ya estaba sacando el móvil para marcarle cuando escuché la algarabía.
—¡No quiero una disculpa o que paguen las facturas, quiero que expulsen a esa niña salvaje!
Los gritos alterados de una mujer me guiaron por el pasill