Nicolau nota como su hija tarda en volver de ver quien era la persona en la puerta, es por ello que con paso lento se encamina hacia esta. Su voz profunda y cansada se escucha claramente una vez que está al final del pasillo.
—Nessa, ¿quién es?
Vanessa apenas si tiene tiempo de hacer un amago de responder antes de que su padre aparezca en el pasillo, caminando con paso lento pero firme. Al ver a Emil, una sonrisa ilumina el rostro del hombre mayor.
—Emil, muchacho, ¡qué bueno que llegaste! —exc