Al entrar en la habitación de su abuela, Tatiana encuentra a Irina sentada junto a la ventana, tejiendo en total calma y en silencio. La luz del día filtrándose por la ventana ilumina el cuarto de una forma en la que resaltando la tranquilidad que Irina ha creado para sí misma.
—¡Abuela! —exclama al verla tan tranquila y sin estar lista. El que ella se encuentre en pijama le deja en claro que, en realidad, la mujer no tiene ninguna intención de arreglarse—, por favor, debes venir a la boda— Iri