El bullicio de gritos y pasos rápidos resuena por toda la casa, despiertan a Vanessa. Abriendo los ojos parpadea varias veces para despejarse del sueño. Nota que se ha quedado dormida en el alfeizar de la ventana, sus piernas aún descansando sobre las de Radu, quien también está dormido y apoyado contra el marco de la ventana. La confusión inicial se disipa mientras se da cuenta de lo que está pasando a su alrededor.
Vanessa se espabila un poco y, frotándose los ojos, escucha los golpes suaves