Al cabo de una hora, Claudia aflojó un poco y Ricardo se levantó meticulosamente de la cama. No respiró hasta que consiguió salir de su habitación. Dio grandes zancadas hasta su dormitorio y cerró cuidadosamente la puerta tras de sí.
A la mañana siguiente...
Claudia se despertó exactamente a las ocho y media. Se habría despertado más tarde, pero el día anterior había puesto el despertador porque tenía una cita al día siguiente. Tardó diez minutos en levantarse completamente de la cama. Mientras