Unos días después...
Sabrina cortó la llamada por quincuagésima vez aquella mañana. Desde aquel día en casa de Gabriel, había estado evitando sus llamadas.
Aunque ya no estaba tan triste, no iba a perdonarle fácilmente.
Aquella fatídica noche, había llorado a mares. Pensar que él había estado con veinticinco mujeres antes que ella, ¿cómo estaba segura de que no iba a unirse a la cola?
En realidad, no es que no le quisiera tanto, es que se sentía herida y, sobre todo, celosa. Celosa de que hubie