El cuerpo de Ricardo se puso rígido al oír lo que acababa de decir. Hizo una pausa, pero enseguida volvió a teclear.
-Fue muy estúpido por mi parte hablar así y sacar conclusiones sin pensar. Lo siento mucho, Señor, por favor acepte mis disculpas.
«¿Por qué se disculpa de repente? Yo sólo quería que me hiciera compañía, ¿pensaba ella que estaba enfadado por lo de aquella noche? No que al revés», pensamientos aleatorios pasaron por su mente mientras pasaba a la siguiente página del documento que