Al día siguiente, Amara llega al edificio de Laveau Industries con el cuerpo cansado pero la mente peligrosamente despierta, como si la noche anterior no hubiera sido suficiente para procesar todo lo que se dijo, todo lo que se rompió y todo lo que, de manera frágil y casi temeraria, volvió a prometerse. El mármol pulido del hall refleja su silueta mientras avanza con paso firme, vestida de negro, el cabello recogido con una prolijidad que intenta imponer orden allí donde todavía hay caos, y au