Un mes después
El mes pasa sin anuncios, sin hitos visibles, como una respiración contenida demasiado tiempo. La casa se vuelve más silenciosa, más cuidadosa, como si todos aprendieran a moverse alrededor de Amara sin rozarla demasiado, sin perturbar ese equilibrio frágil que sostiene a dos vidas que crecen dentro de ella. Carlota vigila, Sophie acompaña, el mundo se reduce a rutinas mínimas, a horarios estrictos, a miradas que dicen más de lo que se atreven a pronunciar.
Esa noche, la última a