En el pasillo, Carlota recibe un mensaje en su teléfono. Lo lee sin pestañear, como si fuera el parte de una guardia más; no reacciona. Levanta la vista y calcula distancias, puertas, ángulos de cámara. A los dos minutos exactos, un agente forense aparece con un tubito transparente dentro de una bolsa de evidencia.
–Saliva confirmada –informa. –Perfil genético masculino. Estamos corriendo la base.
Carlota asiente, sin permitir que la esperanza le mueva un músculo. La esperanza es una grieta;