Desde afuera, Carlota observa la escena sin parpadear. Su cuerpo está inmóvil, pero su mente corre a toda velocidad. Reconoce el patrón con una precisión que le duele. Ha visto esa oscilación antes. Ese vaivén peligroso entre la aceptación y el estallido, entre la negociación y la violencia absoluta. –Está dudando –dice en voz baja, como si temiera romper algo invisible.
–Es ahora o nunca –responde Carlos, sin apartar la vista del monitor.
Dentro de la casa, Kate se detiene de golpe. El silenc