El plan está en marcha. Las órdenes ya han sido dadas, y cada integrante d cumple su rol con precisión quirúrgica. En un rincón del galpón, iluminado apenas por un foco intermitente, Úrsula ajusta los últimos detalles. Viste a Amara como si preparara un artefacto de infiltración. Nada queda librado al azar. El vestido es una pieza clave: un trapo floreado y sin forma, idéntico al que usaría cualquier anciana de barrio rumbo a comprar perejil. Encima, le añade un abrigo de lana desgastado, con u