La recuperación de la casa de modas Laveau no ocurre de manera espectacular ni inmediata. No hay titulares rimbombantes ni cifras milagrosas. Es un proceso lento, casi invisible para quienes miran desde afuera, pero brutalmente exigente para quienes lo sostienen desde adentro.
Primero regresan algunos contratos menores. Luego, un desfile reducido en París. Después, una colaboración inesperada con una firma emergente que devuelve algo de credibilidad al nombre. Nada es definitivo, pero todo sum