Una Semana después
Amara no recuerda en qué momento exacto empezó a sentirse dividida.
No fue el día del rescate.
No fue el regreso a Milán.
Ni siquiera fue la primera vez que cruzó las puertas de Laveau Group con un bebé en brazos y el apellido pesándole como una herencia imposible de soltar.
La fractura no ocurrió de golpe. Fue lenta. Silenciosa. Se instaló como una grieta diminuta que nadie ve hasta que el edificio empieza a crujir.
La mañana comienza antes del amanecer.
Uno de los bebés