Carlota corre a cerrar las puertas. Sophie tiembla. Cristóbal revisa que nadie esté herido.
Liam se acerca a Amara, que sigue inmóvil, mirando el sobre. –No lo toques –le advierte.
–Es el mismo que me dejaron en la oficina –susurra ella.
–Por eso mismo, no lo toques –insiste él, bajando la voz. –Puede ser una amenaza. O algo peor.
Ella lo mira, con los ojos encendidos. –Todo esto son amenazas, Liam. Desde que me atreví a amar, todo ha sido una amenaza.
Él da un paso hacia ella, que