Carlos camina de un lado a otro en su despacho. El tic-tac del reloj parece más fuerte que nunca, como si marcara el compás de su creciente incertidumbre. El hielo dentro del vaso de whisky tintinea con cada movimiento brusco de su muñeca. La bebida, que solía calmarlo, ahora solo le sabe a cenizas.
La imagen de Úrsula, preocupada, inquieta… insistente con el tema de Liam… le golpea el pecho una y otra vez. La mujer que duerme a su lado, la que jura amarlo, ¿esconde algo? ¿Lo manipula? ¿Lo pro