El avión desciende sobre Milán cuando el amanecer todavía no termina de instalarse. La luz es pálida, casi indecisa, como si la ciudad dudara antes de mostrarse por completo. Desde arriba, las calles parecen venas que empiezan a latir después de una noche demasiado larga. Nada en ese paisaje anuncia el impacto que está a punto de producirse.
Para Liam, ese descenso no es solo un trámite aéreo. Es una transición violenta. El cuerpo está ahí, sujeto al cinturón, pero la mente sigue atrapada en im