Una semana después
Narra Jean Pol
Salgo del edificio de Modas Laveau con la misma sonrisa con la que entré esa mañana, esa que aprendí a usar cuando entendí que el verdadero poder no necesita exhibirse, solo insinuarse, y camino unos metros sin apuro, dejando que el ruido de la ciudad termine de acomodar lo que ya quedó claro en mi cabeza, porque Amara cree que ha puesto condiciones, cree que ha trazado límites precisos, cree incluso que ha tomado una decisión racional y controlada, cuando en