Mientras en el refugio la estructura emocional cruje, en otra parte de la ciudad Carlos apaga uno de los televisores de su despacho improvisado. No necesita ver más: sabe perfectamente qué imágenes están repitiendo, qué datos están leyendo, qué palabras están usando. Él las escribió.
Tiene frente a sí las carpetas originales: las fotos, las copias de correos, los extractos de cuentas bancarias. Los papeles están prolijamente ordenados, como si fueran una exposición de museo.
El golpe en la pu