Ares comprendió que aquella situación podía salirse de control si no tomaba cierta distancia. No podía permitirse pasar otro día a su lado; si lo hacía, se desviaría de sus objetivos. La llevó hasta su habitación y la dejó dormir, aunque él no logró conciliar el sueño. En contra de sus deseos, se duchó y salió rumbo al hospital, decidido a colocar algo de distancia entre ellos. Su cuerpo, sin embargo, lo traicionaba: ardía de deseos por volver junto a su esposa.
Sabía que si se enfocaba en su t