Habían pasado ya dos meses desde que su relación con Ares se había terminado por completo. Dos meses en los que Agnes había decidido refugiarse casi exclusivamente en el trabajo. Se levantaba cada día con la determinación de quien se obliga a seguir avanzando aun cuando todo por dentro se siente roto. El hospital se había convertido en su única certeza, en el lugar donde podía fingir que su vida seguía teniendo orden.
La presión de la familia Nicolaou no tardó en hacerse presente. Preguntas con