Cuando llegó a la tienda, fue recibida por la encargada. Le comentó el problema que tenía con respecto a su vestuario y ella, muy amable, le ofreció su ayuda. Así que, de su mano, comenzó a elegir prendas adecuadas para ella.
Tenía que admitir que no fue fácil probarse las primeras, porque aún se encontraba renuente al cambio. Pero después de observarse en el espejo con el primer traje ejecutivo de su talla —y ser alabada por todas las empleadas de la tienda, quienes le reiteraban lo hermosa qu