Todos en el quirófano se estremecieron; las palabras de Agnes habían conmovido hasta al más rígido del equipo. Sin embargo, en Ares surgían sentimientos distintos, más profundos y difíciles de nombrar. Cada frase de su esposa había removido algo en su interior de una manera que nunca habría imaginado. Cuando la observó a través del espejo, vio el miedo, la desesperación y la tristeza enmarcadas en su rostro. Pero también leyó en ella la esperanza y el orgullo que sentía por él.
Ares contuvo un