Ares se impresionó profundamente al ver la determinación de Agnes y se dejó arrastrar por ella hasta llegar a la última escalera que los separaba de su familia.
En ese instante, sus mayores temores se hicieron realidad y ambos respiraron hondo. Ares, siendo el más consciente de los dos, soltó su mano y le dio indicaciones.
—Lo mejor será que tú bajes primero —dijo con calma.
Ella lo observó con una ceja alzada, desconfiando de la decisión que él había tomado y pensando que se había acobardado,