Nikolas creyó que tomarse un tiempo fuera del hospital iba a ayudarlo a ordenar su cabeza, pero la verdad era que ni siquiera lejos había logrado escapar de lo que lo atormentaba. Las vacaciones no habían sido descanso, sino una pausa incómoda en la que los pensamientos seguían girando sin control. Aun así, ese día no tenía opción: debía reincorporarse. Ares y Agnes habían regresado de su luna de miel, había pasado ya un mes desde aquella noche con Valentina, y el hospital retomaba su ritmo hab