Una semana había pasado desde aquella noche, y aunque el secreto seguía intacto, la calma era solo una apariencia frágil. Para Nikolas, los días se habían vuelto más largos, más pesados. El hospital, que siempre había sido su territorio, ahora se sentía distinto, casi hostil. Cada paso por los pasillos le recordaba algo que no podía decir, algo que le quemaba por dentro.
No era culpa, al menos no del todo. Era una sensación más compleja, más incómoda. Por primera vez en su vida no estaba seguro