El hospital comenzaba a despertar cuando Agnes llegó esa mañana.
Las luces del vestíbulo principal estaban encendidas desde hacía horas, el personal de aseo terminaba su recorrido y el murmullo habitual de los primeros turnos comenzaba a llenar el aire. Para la mayoría, era solo otro día. Para ella, era el primero en el que debía enfrentar una realidad que todavía no terminaba de acomodarse dentro de su pecho.
Era directora del hospital.
Y Ares... Ares seguía siendo el mejor cirujano cardiovas