Agnes despertó muchas horas después, todavía envuelta entre los brazos de su esposo. El calor del cuerpo de Ares la rodeaba por completo, pero esa sensación que normalmente le provocaba calma ese día se transformó en un peso extraño sobre el pecho. Era como si algo oscuro la presionara desde dentro, obligándola a respirar más rápido, a buscar aire como si estuviera sumergida bajo el agua.
Con mucho cuidado, se deslizó fuera del abrazo y se sentó al borde de la cama. Su corazón latía como si hub