Tal vez —solo tal vez— podía asegurarse de que su familia guardara silencio.
El dinero siempre había movido a Alicia.
La avaricia era su alimento.
Decidió esperar a que Ares saliera de guardia. Cuando él estuviera ocupado, ella haría el primer movimiento: buscaría a su hermana y a su madre. De alguna forma, conseguiría algo que las mantuviera lejos.
Mientras Agnes tomaba esa decisión, en otro extremo de la ciudad, la vida transcurría de forma muy distinta.
Alicia había regresado a su casa con u