El corazón de Jovanna latía desbocado no solo por la muerte por sobredosis de Massimo o lo que acababa de sucederle al otro tipo. El motivo principal era que de todas las personas que hubiera imaginado querrían darle una mano, Ugo fue la última en la que pensó. El hecho de verlo allí quitando el silenciador del arma para luego meterlo en su chaqueta era un poco surreal.
_ Reacciona, Conti, no te quedes estática como si ya hubieras muerto._ le dijo Ugo acercándose al cuerpo de Massimo y poniendo en su mano el arma con que le había disparado al otro mafioso. Sacó una bolsa de nylon que tenía en el bolsillo trasero de su pantalón, dentro de esta había un vaso de cristal. Era el mismo que había utilizado Massimo para beber en el club. En el fondo del baso quedaba un poco de bebida con una dosis exagerada de droga que Ugo había añadido después. Porque Massimo en realidad lo ingirió todo en la sopa. Dejo el vaso en el escritorio de Massimo y miro con satisfacción la escena que había creado.