Jovanna estaba sentada en el centro de la cama tomando un abundante desayuno.
_ Ugo, no creo que pueda terminarme todo esto yo sola ¿Me ayudas?_ le dijo haciendo un puchero, la verdad no se sentía capaz de comer todo aquello.
_Tú, por el periodo de 9 meses, amor mío, estarás más acompañada que nunca, recuerda que no comes sola, comes por dos._ le dijo haciéndole un guiño que despertó una ola de lujuria en Jovanna tan potente como un tsunami. Lo espió a escondidas a través de los mechones rubios