Mis putas barreras se incendiaron.
Sus brazos, pequeños, rodearon mi cintura. Su cuerpo temblaba. Su corazón latía tan rápido que por un segundo pensé que se le iba a salir del pecho. No lo pensé, fue un acto reflejo. La única respuesta lógica que encontré en ese instante.
Mis brazos la rodearon. Estaba aterrada. Lo sentí al instante. Podía ser por muchas cosas. Por lo que le dijo a Gael. Por enfrentarse a su pasado. Por estar a unos pasos de ver a un padre que odiaba… y que, aun así, seguía siendo su padre. Esa guerra interna. La razón gritándole que lo detestaba.
Y ese maldito corazón de pollo susurrándole que seguía siendo su papá.
Mi pecho se sobresaltó por un segundo.
Era un buen observador. Siempre lo fui. Esa era la única razón por la que había aprendido a entenderla incluso cuando no decía nada. Cuando se quedaba quieta, cuando apretaba los dedos entre sí.
Es normal.
Eso pasa cuando convives demasiado tiempo con alguien.
Repetí.
La tomé de los brazos y me alejé. Lo justo pa