A pocos metros, desde el interior del auto, Vincent levantó la vista de su pantalla con la típica desgana que le acompañaba cuando algo interrumpía su concentración. Al ver la escena, frunció el ceño sin disimulo.
—¿Lo conoces? — le preguntó a Declan.
Declan apenas ladeó la cabeza, siguiendo la dirección de la mirada de su jefe. Observó al chico de aspecto sencillo.
—Nunca lo he visto —respondió con tranquilidad—. Quizás es el novio de la señorita Denayt.
Vincent no respondió. Permaneció en si