LA LLAVE.
LA LLAVE.
La habitación estaba impregnada de tensión y Callum, con el ceño fruncido, miró a Sebastián, con la voz teñida de confusión.
―¿Una pluma?
Sebastián asintió, su rostro serio, iluminado por la tenue luz.
―Sí, una pluma mágica. Ha estado en nuestra familia… o más bien, la llave que abre la ubicación de la pluma, ha estado en mi familia por generaciones. Y eso es lo que quiere Sedrik. Por eso envió a Erika aquí y le ordenó que me sedujera.
El Beta hizo una mueca ante la complejidad de la