C38-UNA NOCHE A OSCURAS.
C38-UNA NOCHE A OSCURAS.
Kenyi bajó lentamente, lamiendo una línea ardiente por el valle que separaba los senos de Priscilla. Su boca, húmeda y experta, no dejó un centímetro de piel sin saborear, descendiendo con determinación lenta pero implacable hacia su vientre. Priscilla jadeaba, sus manos se aferraban a las sábanas, porque en ese momento su mundo se reducía a esa boca y a la tormenta de sensaciones que desataba en su cuerpo.
«Nunca pensé... que Mason... Dios, si supiera lo que hace...»