La lluvia comenzó a caer, fina y helada, difuminando los contornos de la noche. Desde la oscuridad del establo, Valentina observó cómo las figuras descendían del vehículo negro. No necesitaba ver sus rostros bajo la luz directa para reconocer el aura de poder y peligro que emanaban.
El primero en bajar fue un hombre mayor, de postura militar rígida y cabello gris cortado al ras. Incluso a la distancia, Valentina sintió un escalofrío. Lo reconoció por las fotos de los archivos cifrados que había