Capítulo 138: La noche que no terminaba.
La nieve había decidido quedarse quieta esa noche, como si supiera que el mundo necesitaba un respiro antes de romperse del todo. Viktor conducía con las manos apretadas al volante, los nudillos blancos contra el cuero negro.
Dimitri iba en silencio a su lado, el teléfono en la mano, actualizando coordenadas que el contacto de la FSB enviaba en mensajes cortos y precisos.
El todoterreno cortaba la carretera A-107 como un cuchillo, los faros bajos iluminando solo lo necesario para no perder