CASSANDRA
Desperté con la luz intensa parpadeando a través de las cortinas. Al abrir los ojos, lo primero que me golpeó fue el dolor.
Sentía el cuerpo pesado, me dolía entre los muslos… y estaba desnuda. ¿Acaso me había dormido sin el camisón? No, algo andaba mal.
La habitación seguía oscura, tal vez hubo un corte de luz.
Un gemido escapó de mis labios mientras me incorporaba, y fue entonces cuando me di cuenta. El tacto del colchón, el aroma de la habitación.
Su habitación.
Estaba en el cuarto