Cassandra
Había llegado el momento. La una de la madrugada.
Nathan y yo habíamos pasado los últimos dos días planeando cada movimiento y estudiando el terreno.
Los pasillos estaban en silencio, bajo el parpadeo de una bombilla de luz blanca. No se veía ni un solo guardia. No empaqué nada… ni ropa, ni zapatos, ni siquiera un cepillo.
Caminé sigilosamente detrás de Nathan mientras evitábamos las cámaras, tal como lo habíamos memorizado. Apenas llegamos al corredor de la planta baja cuando escucha