MARCO
La furia me ardía en el pecho y ni siquiera sabía por qué.
No la había visto en todo el día, pero la había estado observando. Sentado frente a estas computadoras, vigilando cada movimiento que hacía.
No era una obsesión. Solo quería saber... comprobar... ver—¡¡joder!!
¿Cómo terminaron tan cerca? Primero, un desayuno romántico en el jardín; ella estaba toda risueña y animada. ¿Le gustaba esa m****a? Y luego se fueron al compartimento de Nathan, el único lugar donde no pude instalar