NATHAN
La habitación estaba a oscuras.
Solo un rayo de sol se colaba a través de las cortinas.
Me senté, con las piernas cruzadas, mientras inhalaba y exhalaba el humo. En mi otra mano sostenía un vaso de whisky.
Cualquier cosa para sofocar este ardor abrasador, pero era imposible. Por mucho que intentara borrarlo, los recuerdos de esa noche me perseguían.
Ese día era el aniversario de la muerte de mi madre. Si algo debía haber hecho, era estar en la tumba de su esposa, llorándola.
Pero no pudo