**Punto de vista de Nathan**
Vi cómo el color abandonaba su rostro y, por un segundo, la fachada de doncella humilde se evaporó.
Instintivamente, lanzó una mirada de pánico hacia la cámara de seguridad en la esquina, llevándose la mano pequeña a la boca como si pudiera ahogar la verdad que acababa de exponer.
—No te molestes —advertí con severidad—. Recuerdo el rostro, Seraphina Rossi. Y definitivamente recuerdo la voz. No puedes engañarme.
Ella me devolvió la mirada, con los ojos muy abiertos